PDA

Ver la Versión Completa : Mi religion. Miguel Unamuno



Vartan
07/09/2007, 15:17
Tanto los individuos como los pueblos de espí*ritu perezoso —y cabe pereza espiritual con muy fecundas actividades de orden económico y de otros órdenes análogos— propenden al dogmatismo, sépanlo o no lo sepan, quiéranlo o no, proponiéndose o sin proponérselo. La pereza espiritual huye de la posición crí*tica o escéptica.

Escéptica digo, pero tomando la voz escepticismo en su sentido etimológico y filosófico, porque escéptico no quiere decir el que duda, sino el que investiga o rebusca, por oposición al que afirma y cree haber hallado.
Y es preciso no perder de vista que para la práctica de nuestra vida, rara vez tenemos que esperar a las soluciones cientí*ficas definitivas. Los hombres han vivido y viven sobre hipótesis y explicaciones muy deleznables, y aun sin ellas..
Los hombres que sostienen que de no creer en el castigo eterno del infierno serí*an malos, creo, en honor de ellos, que se equivocan. Si dejaran de creer en una sanción de ultratumbas no por eso se harí*an peores, sino que entonces buscarí*an otra justificación ideal a su conducta.

El que siendo bueno cree en un orden trascendente, no tanto es bueno por creer en él cuanto que cree en él por ser bueno. Proposición ésta que habrá de parecer oscura o enrevesada, estoy de ello cierto, a los preguntones de espí*ritu perezoso. Y bien, se me dirá, « ¿Cuál es tu religión? » Y yo responderé: mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarlas mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche, como dicen que con Él luchó Jacob. No puedo transigir con aquello del Inconocible —o Incognoscible, como escriben los pedantes—ni con aquello otro de «de aquí* no pasarás ». Rechazo el eterno ignorabimus. Y en todo caso, quiero trepar a lo inaccesible.

«Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto », nos dijo el Cristo, y semejante ideal de perfección es, sin duda, inasequible. Pero nos puso lo inasequible como meta y término de nuestros esfuerzos. Y ello ocurrió, dicen los teólogos, con la gracia. Y yo quiero pelear mi pelea sin cuidarme de la victoria. ¿No hay ejércitos y aun pueblos que van a una derrota segura? ¿No elogiamos a los que se dejaron matar peleando antes que rendirse? Pues ésta es mi religión.

Ésos, los que me dirigen esa pregunta, quieren que les dé un dogma, una solución en que pueda descansar el espí*ritu en su pereza. Y ni esto quieren, sino que buscan poder encasillarme y meterme en uno de los cuadriculados en que colocan a los espí*ritus, diciendo de mi: es luterano, es calvinista, es católico, es ateo, es racionalista, es mí*stico, o cualquier otro de estos motes, cuyo sentido claro desconocen, pero que les dispensa de pensar más. Y yo no quiero dejarme encasillar, porque yo, Miguel de Unamuno, como cualquier otro hombre que aspire a conciencia plena, soy una especie íºnica. «No hay enfermedades, sino enfermos », suelen decir algunos médicos, y yo digo que no hay opiniones, sino opinantes.

Tengo, sí*, con el afecto, con el corazón, con el sentimiento, una fuerte tendencia al cristianismo sin atenerme a dogmas especiales de esta o de aquella confesión cristiana. Considero cristiano a todo el que invoca con respeto y amor el nombre de Cristo, y me repugnan los ortodoxos, sean católicos o protestantes —éstos suelen ser tan intransigentes como aquéllos— que niegan cristianismo a quienes no interpretan el Evangelio como ellos. Cristiano protestante conozco que niega el que los unitarios sean cristianos.

Confieso sinceramente que las supuestas pruebas racionales —la ontológica, la cosmológica, la ética, etcétera— de la existencia de Dios no me demuestran nada; que cuantas razones se quieren dar de que existe un Dios me parecen razones basadas en paralogismos y peticiones de principio. En esto estoy con Kant. Y siento, al tratar de esto, no poder hablar a los zapateros en términos de zapaterí*a.

Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aíºn que los de sus contradictores. Y si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en Él, es, ante todo, porque quiero que Dios exista, y después, porque se me revela, por ví*a cordial, en el Evangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es cosa de corazón.Lo cual quiere decir que no estoy convencido de ello como lo estoy de que dos y dos hacen cuatro.

Si se tratara de algo en que no me fuera la paz de la conciencia y el consuelo de haber nacido, no me cuidarí*a acaso del problema; pero como en él me va mi vida toda interior y el resorte de toda mi acción, no puedo aquietarme con decir: ni sé ni puedo saber. No sé, cierto es; tal vez no pueda saber nunca, pero «quiero » saber. Lo quiero, y basta.
Y me pasaré la vida luchando con el misterio y aun sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi alimento y es mi consuelo. Sí*, mi consuelo. Me he acostumbrado a sacar esperanza de la desesperación misma. Y no griten !Paradoja! los mentecatos y los superficiales.

No concibo a un hombre culto sin esta preocupación, y espero muy poca cosa en el orden de la cultura - y cultura no es lo mismo que civilización - de aquellos que viven desinteresados del problema religioso en su aspecto metafí*sico y sólo lo estudian en su aspecto social o polí*tico. Espero muy poco para el enriquecimiento del tesoro espiritual del género humano de aquellos hombres o de aquellos pueblos que por pereza mental, por superficialidad, por cientificismo, o por lo que sea, se apartan de las grandes y eternas inquietudes del corazón. No espero nada de los que dicen: «!No se debe pensar en eso! »; espero menos aíºn de los que creen en un cielo y un infierno como aquel en que creí*amos de niños, y espero todaví*a menos de los que afirman con la gravedad del necio: «Todo eso no son sino fábulas y mitos; al que se muere lo entierran, y se acabó ». Sólo espero de los que ignoran, pero no se resignan a ignorar; de los que luchan sin descanso por la verdad y ponen su vida en la lucha misma más que en la victoria.

Y lo más de mi labor ha sido siempre inquietar a mis prójimos, removerles el pozo del corazón, angustiarlos, si puedo. Que busquen ellos, como yo busco; que luchen, como lucho yo, y entre todos algíºn pelo de secreto arrancaremos a Dios, y, por lo menos, esa lucha nos hará más hombres, hombres de más espí*ritu.

Para esta obra —obra religiosa— me ha sido menester, en pueblos como estos pueblos de lengua castellana, carcomidos de pereza y de superficialidad de espí*ritu, adormecidos en la rutina del dogmatismo católico o del dogmatismo librepensador o cientificista, me ha sido preciso aparecer unas veces impíºdico e indecoroso, otras duro y agresivo, no pocas enrevesado y paradójico.

En nuestra menguada literatura apenas se le oí*a a nadie gritar desde el fondo del corazón, descomponerse, clamar. El grito era casi desconocido. Los escritores temí*an ponerse en ridí*culo.Cuando he sentido ganas de gritar, he gritado. Jamás me ha detenido el decoro. Y ésta es una de las cosas que menos me perdonan estos mis compañeros de pluma, tan comedidos, tan correctos, tan disciplinados hasta cuando predican la incorrección y la indisciplina. Los anarquistas literarios se cuidan, más que de otra cosa, de la estilí*stica y de la sintaxis. Y cuando desentonan lo hacen entonadamente; sus desacordes tiran a ser armónicos. Cuando he sentido un dolor, he gritado, y he gritado en píºblico..

De lo que huyo, repito, como de la peste, es de que me clasifiquen, y quiero morirme oyendo preguntar de mí* a los holgazanes de espí*ritu que se paren alguna vez a oí*rme: «Y este señor, ¿qué es? » Los liberales o progresistas tontos me tendrán por reaccionario y acaso por mí*stico, sin saber, por supuesto, lo que esto quiere decir, y los conservadores y reaccionarios tontos me tendrán por una especie de anarquista espiritual, y unos y otros, por un pobre señor afanoso de singularizarse y de pasar por original y cuya cabeza es una olla de grillos. Pero nadie debe cuidarse de lo que piensen de él los tontos, sean progresistas o conservadores, liberales o reaccionarios.

Y como el hombre es terco y no suele querer enterarse y acostumbra después que se le ha sermoneado cuatro horas a volver a las andadas, los preguntones, si leen esto, volverán a preguntarme: «Bueno; pero ¿qué soluciones traes? » Y yo, para concluir, les diré que si quieren soluciones, acudan a la tienda de enfrente, porque en la mí*a no se vende semejante artí*culo. Mi empeño ha sido, es y será que los que me lean, piensen y mediten en las cosas fundamentales, y no ha sido nunca el de darles pensamientos hechos. Yo he buscado siempre agitar, y, a lo sumo, sugerir, más que instruir. Si yo vendo pan, no es pan, sino levadura o fermento.

Hay amigos, y buenos amigos, que me aconsejan me deje de esta labor y me recoja a hacer lo que llaman una obra objetiva, algo que sea, dicen, definitivo, algo de construcción, algo duradero. Quieren decir algo dogmático. Me declaro incapaz de ello y reclamo mi libertad, mi santa libertad, hasta la de contradecirme, si llega el caso. Yo no sé si algo de lo que he hecho o de lo que haga en lo sucesivo habrá de quedar por años o por siglos después que me muera; pero sé que si se da un golpe en el mar sin orillas las ondas en derredor van sin cesar, aunque debilitándose. Agitar es algo. Si merced a esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi obra.
Es obra de misericordia suprema despertar al dormido y sacudir al parado, y es obra de suprema piedad religiosa buscar la verdad en todo y descubrir dondequiera el dolo, la necedad y la inepcia.


M. Unamuno

ESTRANGED-
10/09/2007, 00:34
es muy raro, la pereza es digna de ensayos e inumerables cuestiones y desgloses, aunque sabemos que nosotros la ocasionamos con alevosia y ventaja, con alevosia y pereza...

tengo que subrayar mas sobre esta lectura....


be right back

lacolz
10/09/2007, 19:50
Algíºn dí*a, no muy lejano, comenzaré a leer a este señor español... Gracias por compartir esto hermano.

golazo
10/09/2007, 19:53
Algíºn dia, no muy lejano, comenzare a leer ese post tan largo

lacolz
10/09/2007, 19:55
Ah q GOLAZO me hiciste reí*r y ni ganas tení*a ja, ja, ja...

Vartan
10/09/2007, 21:49
Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarlas mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche, como dicen que con Él luchó Jacob. quiero pelear mi pelea sin cuidarme de la victoria. ¿No hay ejércitos y aun pueblos que van a una derrota segura? ¿No elogiamos a los que se dejaron matar peleando antes que rendirse? Pues ésta es mi religión.


Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aíºn que los de sus contradictores.

En él me va mi vida toda interior y el resorte de toda mi acción, no puedo aquietarme con decir: ni sé ni puedo saber. No sé, cierto es; tal vez no pueda saber nunca, pero «quiero » saber. Lo quiero, y basta.Y me pasaré la vida luchando con el misterio y aun sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi alimento y es mi consuelo. Sí*, mi consuelo. Me he acostumbrado a sacar esperanza de la desesperación misma.

No concibo a un hombre culto sin esta preocupación, Sólo espero de los que ignoran, pero no se resignan a ignorar; de los que luchan sin descanso por la verdad y ponen su vida en la lucha misma más que en la victoria.

Y lo más de mi labor ha sido siempre inquietar a mis prójimos, removerles el pozo del corazón, angustiarlos, si puedo. Que busquen ellos, como yo busco; que luchen, como lucho yo, y entre todos algíºn pelo de secreto arrancaremos a Dios, y, por lo menos, esa lucha nos hará más hombres, hombres de más espí*ritu.

Para esta obra —obra religiosa— me ha sido menester, en pueblos como estos pueblos de lengua castellana, carcomidos de pereza y de superficialidad de espí*ritu, adormecidos en la rutina del dogmatismo católico o del dogmatismo librepensador o cientificista, me ha sido preciso aparecer unas veces impíºdico e indecoroso, otras duro y agresivo, no pocas enrevesado y paradójico.


Quiero morirme oyendo preguntar de mí* a los holgazanes de espí*ritu que se paren alguna vez a oí*rme: «Y este señor, ¿qué es? » nadie debe cuidarse de lo que piensen de él los tontos, sean progresistas o conservadores, liberales o reaccionarios.

«Si quieren soluciones, acudan a la tienda de enfrente, porque en la mí*a no se vende semejante artí*culo. Mi empeño ha sido, es y será que los que me lean, piensen y mediten en las cosas fundamentales, y no ha sido nunca el de darles pensamientos hechos. Yo he buscado siempre agitar, y, a lo sumo, sugerir, más que instruir. .

Yo no sé si algo de lo que he hecho o de lo que haga en lo sucesivo habrá de quedar por años o por siglos después que me muera; Agitar es algo. Si merced a esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi obra.

Es obra de misericordia suprema despertar al dormido y sacudir al parado, y es obra de suprema piedad religiosa buscar la verdad en todo y descubrir dondequiera el dolo, la necedad y la inepcia.


M. Unamuno

lacolz
10/09/2007, 22:38
ALÉTHEIA.

En la filosofí*a se encuentra esencialmente un ví*nculo demasiado fuerte con el apetito de transparencia. El propósito de esta es trasladar a la superficie, descubrir, declarar o revelar lo oculto. En Grecia la filosofí*a inicio llamándose alétheia, su significado es revelación, desocultación o desvelación; manifestación. Y la optima forma de manifestarse es hablando, si los misterios (misticismo) es callar y aceptar las cosas simplemente (dogma), el filosofar es decir; descubrir, revelar o desvelar el porqué y el ser de las cosas.
Y así* como he planteado el problema y mi hipótesis, y he desarrollado esta breve explicación, me siento en la necesidad de encontrar una ví*a para, sino resolver por completo el problema, al menos plantear una ví*a por donde contrarrestarlo, y ese medio que me parece factible es: alétheia; descubrir las cosas, desnudar los hechos, desenmascarar a la mentira, extraer a flote el porqué de las cosas… y al final que la gente tome la decisión final, SU decisión. Una decisión propia sin dictadura ideológica que obligue de una u otra forma a que tomen la elección que a esos tiranos intelectuales les conviene más. Eso es lo que no queremos precisamente; crear una dependencia intelectual, sino sencillamente que reinen las decisiones e ideas propias de las personas, lo que ellos creen mejor teniendo como base una fuente clara sin misterios, sin miedos, sin limitaciones… sin dogmas. Quizás suene demasiado utópico, no obstante por algíºn lugar y de alguna forma se tiene que comenzar.


Es parte de uno de mis ensayos q me pareció correcto compartirtelo VARTAN creo q existe vinculo esencial, no solamente lo pongo de pasada. Claro, el maestro Unamuno ya es todo un CONSAGRADO!... Y Alétheia hermano!!!

Vartan
11/09/2007, 15:16
Gracias por el concepto de Alétheia.

Sin ser filólogo:

a= sin

lethos = Leteo, el rio del olvido.

El Leteo es uno de los 4 rí*os que desembocan en el Hades ( infierno). Todas las almas tomaban de sus aguas para olvidar su vida pasada en la Tierra, antes de ingresar al Hades.

Alétheia, seria pues sin olvidar.


salu2.

cuenta-cuentos
03/08/2010, 12:02
Es mejor morir buscando respuestas que aceptar las respuestas de otros sin meditarlas. Finalmente, nuestras respuestas son nuestro ser mismo. El aceptar las soluciones de los demás sólo nos suman a un río revuelto donde la individualidad se diluye.

Si hemos de creer de forma similar lo que los otros creen, no seamos parte del río, sino la barca que navega sobre él, siempre para llegar más lejos, con las velas más altas, apuntando al cielo.

Vartan
03/08/2010, 21:03
Novalis aplaudiria la romántica imagen sugerida, Kierkegaard aprobaria la subjetividad implícita en la busqueda de las propias respuestas. Hegel estaría de acuerdo con el concepto de un río histórico direccionado en el devenir del Espiritu. Heráclito de Efeso, presocrático, había dicho 2500 años atras: En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos].
Y si hablamos de barcas sobre el Río como metáfora de la vida , ahi esta el Aqueronte, el rio de la tragedia ( ¿que mejor tragedia que la vida?) conducida por Caronte para llevarnos al Infierno.

Eso es lo frustrante de la Herméneutica, se la quiebra uno tratando de pensar algo original, cuando en realidad no hay nada nuevo bajo el sol.

Y volviendo a Unamuno,
"Sólo espero de los que ignoran, pero no se resignan a ignorar; de los que luchan sin descanso por la verdad y ponen su vida en la lucha misma más que en la victoria.

salu2.

cuenta-cuentos
04/08/2010, 00:07
Extraña respuesta... ¡bien por ellos!, ¡bien por tí! y ¡bien por mí!.

Espero que al final de mi vida sea un poco menos ignorante y me haya mantenido en pié dignamente.

En el mundo no hay nada nuevo bajo el sol... ni siquiera los artistas plásticos se salvan de los "neos"... sin embargo creo que el valor no está en la figura, sino en la interpretación que subjetivamente se le dé al contenido... después de todo, somos seres únicos temporales e influidos por nuestro entorno...

Hasta luego.