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11/01/2006, 10:21
Habí*a una vez un hombre llamado Jorge Thomas, pastor de una pequeña iglesia en un pueblo de Nueva Inglaterra. Una mañana de Domingo de Pascua llegó a la iglesia cargando una jaula para pájaros oxidada, doblada y vieja, y la puso en el píºlpito.
Las cejas se elevaron y como respuesta el Pastor Thomas dijo:
"Ayer, caminando por el pueblo vi a un muchacho que vení*a a mi encuentro columpiando esta jaula para pájaros. Al fondo de la jaula habí*a tres pajaritos salvajes temblando de frí*o y de miedo. Me paré y pregunté:
- qué llevas allí* hijo?
- Solamente estos pájaros viejos. Contestó.
- qué vas a hacer con ellosâ€
pregunté.
- Los llevaré a casa y me divertiré con ellos.
Contestó.
- Los voy a molestar y a halar de las
plumas para hacerlos pelear. Me voy a divertir mucho.
- Pero tarde o temprano de vas a aburrir de esos
pájaros y cuando eso sea, ¿Que vas a hacer?
- Ah, tengo algunos gatos, dijo el muchacho. Se los llevaré. A ellos les gustan los pájaros.
El pastor hizo silencio por un momento y luego dijo:
- ¿Cuánto quieres por esos pájaros hijo?
- Eh… ¿Por qué?, Usted no los quiere señor. Son solamente viejos pajarracos. No cantan, ni siquiera son bonitos.
- ¿Cuánto? pregunté nuevamente.
El muchacho midió al pastor para ver si estaba loco y dijo ¿Le parecen $10.00? El pastor se metió la mano en el bolsillo y sacó un billete de $10.00 y locolocó en la mano del muchacho.
En un segundo, el muchacho se habí*a ido.
El pastor recogió la jaula y suavemente la llevó hasta el final del valle, donde habí*a un árbol y un lugar con césped.
Poniendo la jaula en el suelo, le abrió la puerta, y con un suave toque en los barrotes, hizo que los pájaros salieran, liberándolos.
Bien, eso explicaba la jaula vací*a encima del píºlpito y el pastor empezó a contarles esta otra historia:
Un dí*a Satanás y Jesíºs estaban conversando. Satanás acababa de ir al Jardí*n del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:
- Si Señor. Acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí* una trampa, usé cebo que sabia que no podrí*an resistir. Cayeron todos!
- ¿Que vas a hacer con ellos? Preguntó Jesíºs.
- Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré como casarse y divorciarse, cómo odiar y abusar uno del otro, a beber y fumar y por supuesto, les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí*. Realmente me voy a divertir!
- ¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesíºs.
- Ah, los mataré. Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.
- ¿Cuánto quieres por ellos? Preguntó Jesíºs.
- Ah, tu no quieres a esa gente.
Ellos no son buenos. ¿Por qué los querrí*as tomar. Tu los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán. Tu no quieres a esa gente!!
- ¿Cuánto? Preguntó nuevamente Jesíºs.
Satanás miró a Jesíºs y sarcásticamente respondió:
- Toda tu sangre, tus lagrimas, y tu vida.
- Jesíºs dijo: HECHO!
Y así* fue como pago el precio.
El pastor tomó su jaula. Se dirigió hasta la puerta, la abrió y se alejó.
Las cejas se elevaron y como respuesta el Pastor Thomas dijo:
"Ayer, caminando por el pueblo vi a un muchacho que vení*a a mi encuentro columpiando esta jaula para pájaros. Al fondo de la jaula habí*a tres pajaritos salvajes temblando de frí*o y de miedo. Me paré y pregunté:
- qué llevas allí* hijo?
- Solamente estos pájaros viejos. Contestó.
- qué vas a hacer con ellosâ€
pregunté.
- Los llevaré a casa y me divertiré con ellos.
Contestó.
- Los voy a molestar y a halar de las
plumas para hacerlos pelear. Me voy a divertir mucho.
- Pero tarde o temprano de vas a aburrir de esos
pájaros y cuando eso sea, ¿Que vas a hacer?
- Ah, tengo algunos gatos, dijo el muchacho. Se los llevaré. A ellos les gustan los pájaros.
El pastor hizo silencio por un momento y luego dijo:
- ¿Cuánto quieres por esos pájaros hijo?
- Eh… ¿Por qué?, Usted no los quiere señor. Son solamente viejos pajarracos. No cantan, ni siquiera son bonitos.
- ¿Cuánto? pregunté nuevamente.
El muchacho midió al pastor para ver si estaba loco y dijo ¿Le parecen $10.00? El pastor se metió la mano en el bolsillo y sacó un billete de $10.00 y locolocó en la mano del muchacho.
En un segundo, el muchacho se habí*a ido.
El pastor recogió la jaula y suavemente la llevó hasta el final del valle, donde habí*a un árbol y un lugar con césped.
Poniendo la jaula en el suelo, le abrió la puerta, y con un suave toque en los barrotes, hizo que los pájaros salieran, liberándolos.
Bien, eso explicaba la jaula vací*a encima del píºlpito y el pastor empezó a contarles esta otra historia:
Un dí*a Satanás y Jesíºs estaban conversando. Satanás acababa de ir al Jardí*n del Edén, y estaba mofándose y riéndose diciendo:
- Si Señor. Acabo de apoderarme del mundo lleno de gente de allá abajo. Les tendí* una trampa, usé cebo que sabia que no podrí*an resistir. Cayeron todos!
- ¿Que vas a hacer con ellos? Preguntó Jesíºs.
- Ah, me voy a divertir con ellos. Respondió Satanás. Les enseñaré como casarse y divorciarse, cómo odiar y abusar uno del otro, a beber y fumar y por supuesto, les enseñaré a inventar armas y bombas para que se destruyan entre sí*. Realmente me voy a divertir!
- ¿Y qué harás cuando te canses de ellos? Le preguntó Jesíºs.
- Ah, los mataré. Dijo Satanás con la mirada llena de odio y orgullo.
- ¿Cuánto quieres por ellos? Preguntó Jesíºs.
- Ah, tu no quieres a esa gente.
Ellos no son buenos. ¿Por qué los querrí*as tomar. Tu los tomas y ellos te odian. Escupirán a tu rostro, te maldecirán y te matarán. Tu no quieres a esa gente!!
- ¿Cuánto? Preguntó nuevamente Jesíºs.
Satanás miró a Jesíºs y sarcásticamente respondió:
- Toda tu sangre, tus lagrimas, y tu vida.
- Jesíºs dijo: HECHO!
Y así* fue como pago el precio.
El pastor tomó su jaula. Se dirigió hasta la puerta, la abrió y se alejó.