Paco_GT
15/12/2005, 14:44
<p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><span class="titulorojomenor1"><span style="FONT-SIZE: 13.5pt; mso-bidi-font-family: Arial"><font color="#cc823c">El populismo aprovecha la polarización generada por el neoliberalismo</font></span></span><span style="FONT-SIZE: 7.5pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Arial">
</span><span style="FONT-SIZE: 9pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Arial">
<span class="contenidonotas1">El entorno por excelencia donde ha prosperado el populismo es donde existe una aguda polarización social y del ingreso, así* como democracias incipientes y procesos de cambios inconclusos; venden falsos anhelos, en sociedades insatisfechas, susceptibles al paternalismo, con un discurso antisistémico y engañoso</span>
<span class="contenidonotas1">Por Rafael Abascal y Mací*as</span>
<span class="contenidonotas1">La estrategia fundamental del populismo es generar un sentimiento social de injusticia en contra de los Estados nacionales, donde predomina la economí*a de mercado, el comercio internacional y el conjunto de acciones de la globalización, en las que se basan los modelos de corte neoliberal, que lo íºnico que han producido es pobreza, desempleo, gobiernos ineficaces y distantes de la sociedad, que sirven a los intereses de los poderosos, de los organismos internacionales y del capital extranjero; éstos son los factores que son utilizados en los discursos mediáticos para ganarse la simpatí*a del pueblo, de manera incondicional y sembrar la idea que ellos son los que realmente pueden conducir al cambio y redistribuir la riqueza; ideas que seducen y cautivan a los marginados y pobres.</span>
<span class="contenidonotas1">Por esta ví*a el propio Estado se transforma en el instrumento más poderoso, a través de los mass media para que mediante polí*ticas paternalistas >clientelares<, de entrega de recursos o bienes, con el propósito de sobornar a la población y mantenerla enajenada, para que cuando se requiere tenerla en las calles, en manifestaciones de apoyo o que este se dé en votos cautivos para su causa en las elecciones. Esta estrategia funciona, ya que aprovechan las debilidades del sistema y las limitaciones presupuestales e institucionales, para brindar satisfactores. A los regí*menes populistas no les interesa la construcción de un Estado ágil, eficiente, económico y justo >democrático y plural, como los que ha creado el modelo neoliberal<, sino de carácter hipertrófico, con burocracias sumamente pesadas, organismos que faciliten el clientelismo y el corporativismo, con polí*ticos del mismo signo para garantizar el control y la homogeneidad, así* como electores cautivos. El populismo íºnicamente ha funcionado en regimenes de poder hegemónico y de corte autoritario, con justificaciones que tienen que ver con discursos ilusorios y poco realistas en el mediano y largo plazos; ya que el uso sin contrapesos de los recursos es efí*mero y sólo buscan tener el poder.</span>
<span class="contenidonotas1">Las experiencias latinoamericanas muestran que el populismo genera un Estado obeso, controlador, que fomenta la corrupción desde abajo y que llegue hasta los altos mandos gubernamentales, con gabinetes integrados por funcionarios leales, más que a su partido al caudillo o lí*der populista, donde se intercambian favores con los empresarios, que atraen a los inversionistas con facilidades impositivas, con ofrecimiento del control de los sindicatos, que les generen una buena imagen en los sectores productivos, financieros y hasta con los organismos internacionales, como lo son: el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Tesoro de Estados Unidos.</span>
<span class="contenidonotas1">Los riesgos en la actual coyuntura</span>
<span class="contenidonotas1">Uno de los principales problemas en la región, es la debilidad democrática y plural, con alternancias fr regimenes, lo que ha propiciado espacios de confrontaciones y debates sobre la necesidad de trasformar los sistemas polí*ticos, institucionales y de la administración píºblica, para que estén de acuerdo al nivel de una ciudadaní*a más participativa, demandante y con mayor cultura polí*tica. Pero hay que insistir que no es suficiente con sólo denunciar o advertir sobre los peligros que entraña el resurgimiento del populismo en Latinoamérica, como una de las más fuertes opciones electorales, sin hacer una autopsia o disección de sus causas y algunas ideas de cómo enfrentarlo, así* como los riesgos autoritarios que encierra. Es más que evidente que el populismo lleva a una salida falsa o espejismo, pero es la salida falsa más atractiva para millones de electores –que son los pobres, los marginados, los desempleados y a los que se les han cerrado las oportunidades– en varias de las democracias de la región. Se han identificado tres factores, causas y/o circunstancias que han impulsado este resurgimiento:</span>
<span class="contenidonotas1">1. Crisis en el sistema de representación democrática en lo social y lo polí*tico.</span>
<span class="contenidonotas1">2. Una tradición histórica de proclividad al caudillismo como solución providencial –mágica– a problemas que se antojan insolubles.</span>
<span class="contenidonotas1">3. La posibilidad de contar con muchos recursos píºblicos, sin una transparente rendición de cuentas, por tener un equipo que persiga los mismos fines y que considera que "el fin justifica los medios".</span>
<span class="contenidonotas1">En lo social, la crisis de representación parece generarse por las enormes desigualdades como una profunda brecha entre ricos y pobres entre una minorí*a moderna, inserta en la globalización y con acceso a los mecanismos del desarrollo, pero tal mayorí*a es carente de liderazgos, premoderna, anclada en una suerte de pensamiento mágico que espera, contra toda lógica, soluciones providenciales, sometida al clientelismo polí*tico y acostumbrada a la retórica frí*a de la suma cero.</span>
<span class="contenidonotas1">Los factores que difunden al populismo</span>
<span class="contenidonotas1">Neoliberalismo frente al paternalismo. La fuerza o empuje social del populismo radica en dos factores fundamentales: primero, la ineficiencia de los gobiernos emanados de democracias plurales, que se les dificulta lograr acuerdos mayoritarios con las fuerzas polí*ticas de oposición y, segundo, que los modelos neoliberales que realizan han generado la caí*da de la calidad de vida de la población, creciente pobreza y ejércitos de desempleados, falta de oportunidades reales, así* como servicios píºblicos insuficientes, ya que no hay recursos presupuestales o insuficiencias fiscales. Todo ello, frente a la rapidez en la toma de decisiones en gobiernos mayoritarios, homogéneos, que permiten realizar programas paternalistas que les reditíºen beneficios clientelares y que en la mayorí*a de los casos no implican comprometer grandes presupuestos; es decir, generar percepciones positivas.</span>
<span class="contenidonotas1">Los sofismas y el mesianismo. El pueblo y su lí*der –caudillo– son una unidad indivisible para el populismo y sus acciones; el lí*der sólo cumple con hacer la voluntad del pueblo –así* lo plantea en sus discursos– y el pueblo que está plenamente identificado con él, así* lo cree firmemente; de esta forma no hay más ley que la del pueblo –ése es el escudo del lí*der– y de acuerdo con las circunstancias puede cambiarla o no cumplirla al pie de la letra, porque lo íºnico que hace es cumplir con la voluntad del pueblo (justifica el populista). En la realidad de los paí*ses estas situaciones generan inestabilidad jurí*dica y propagan, con el ejemplo, que se puede torcer la ley, causando inseguridad a los inversionistas e inhibiendo al aparato productivo.</span>
<span class="contenidonotas1">El doble discurso y la demagogia: los acertijos. El populismo de todos los tiempos y circunstancias maneja un doble discurso, a través de emblemas y para generar percepciones, de defender la democracia a ultranza, aunque busca un poder sin contrapesos reales; defiende el Estado de derecho en beneficio de los pobres que menos tienen, para torcerlo a su voluntad, pero siempre con justificaciones formales, porque les gusta el autoritarismo; el crear el mito entre el pueblo que, con su "apoyo" –intercambio de favores– todo lo puede, hasta enfrentarse a los grandes poderes de capital, las finanzas y las inversiones. De ahí* vienen muchos de los intentos por aparecer como figuras mesiánicas, que los inspira el deber ser. Es por ello que se justifica o auto justifica el uso de todos los medios para tener el poder y mantener el control, por lo que su contacto con los medios masivos de comunicación con el pueblo debe ser permanente –se debe al pueblo y para él trabaja dí*a y noche–, hay que seducirlo con estas ideas, por lo que no necesita un programa racional de gobierno, sólo campañas propagandí*sticas de lo que hace, de a quién se enfrenta. Pues para ellos es vital alertar que los "malos" quieren regresar para gozar de sus antiguos privilegios a costa del pueblo, pero que él no lo permitirá. Otra forma exitosa de promover el populismo es el uso de acertijos como elementos discursivos, para llamar la atención y ganarse las simpatí*as de los estratos más bajos, que no esperan el uso de estos formatos de parte de una alta autoridad o un lí*der.</span>
<span class="contenidonotas1">La mediocracia: seducción social. A través de estrategias mediáticas, sustentadas en ejemplos emblemáticos de obras o polí*ticas que beneficien de manera inmediata a un pequeño sector social, que demuestren su poder y voluntad de cambio, para que al mediano y largo plazo se cuente con una sociedad díºctil a sus planteamientos, que responda a sus consignas –ya que él personifica lo bueno, las causas justas y está de parte del pueblo– sin que desarrolle contradicciones, más homogénea polí*ticamente, para construir acuerdos mayoritarios de manera rápida y eficaz; hay que estigmatizar la pluralidad que significa disensos, la parálisis legislativa, gobiernos ineficaces y promueve la partidocracia.</span>
<span class="contenidonotas1">Fundamentalismos y asistencialismo. En nuestros tiempos los fundamentalismos religiosos enajenan a cientos de millones con esas mismas técnicas –descritas en los puntos anteriores–, donde el asistencialismo clientelista suele defenderse con argumentos que parecen racionales, pero que no lo son para la sociedad. Hay que considerar que el asistencialismo es un recurso extremo, no el de elección, como sucede en los sistemas populistas. Con ello es inevitable que produzca una involución social de graves consecuencias, aunque satisfaga en lo inmediato urgencias básicas que nadie podrí*a negar. El populismo es un retroceso hacia la dependencia, la dádiva y arrastra vastos sectores de la sociedad hacia una postura infantil, demandante y acrí*tica, propias del paternalismo. Los lí*deres caudillistas que utilizan el asistencialismo no están interesados en que los ciudadanos maduren hacia la autonomí*a y el bienestar; no quieren que prosperen en términos reales, sino para que subsistan como un dócil ejército que jamás se insubordinará. El populismo quiere que el pueblo sea mediocre y cómplice; lo quiere fanáticamente agradecido, irracional y sin salir de su condición de pobreza, marginalidad y con los empleos que se requieren.</span>
<span class="contenidonotas1">Demagogia revolucionaria, sin un sustento ideológico. Los elementos discursivos del populismo están llenos de un lenguaje revolucionario, antisistémico y antipolí*tico, que resulta atractivo mediáticamente, para acercarse y ganarse los afectos de los jóvenes, en especial las mujeres, los intelectuales, académicos y grupos solidarios, preferentemente que se identifiquen con la izquierda, no radical sino moderada; que con los mass media les da satisfactores o reconocimientos que antes no tení*an, hasta el punto de tener efectos "hipnóticos" y creando un mecanismo de retroalimentación sumamente poderoso.
</span></span></p><p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><span class="contenidonotas1"><span style="FONT-SIZE: 9pt">
<font face="Arial"> *</font></p></span></span></p><p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><span class="contenidonotas1"><span style="FONT-SIZE: 9pt"><font face="Arial">Fuente: http://www.asiestamaulipas.com/noticia.asp?id=4000&col=3
</font></span></span></p>
</span><span style="FONT-SIZE: 9pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Arial">
<span class="contenidonotas1">El entorno por excelencia donde ha prosperado el populismo es donde existe una aguda polarización social y del ingreso, así* como democracias incipientes y procesos de cambios inconclusos; venden falsos anhelos, en sociedades insatisfechas, susceptibles al paternalismo, con un discurso antisistémico y engañoso</span>
<span class="contenidonotas1">Por Rafael Abascal y Mací*as</span>
<span class="contenidonotas1">La estrategia fundamental del populismo es generar un sentimiento social de injusticia en contra de los Estados nacionales, donde predomina la economí*a de mercado, el comercio internacional y el conjunto de acciones de la globalización, en las que se basan los modelos de corte neoliberal, que lo íºnico que han producido es pobreza, desempleo, gobiernos ineficaces y distantes de la sociedad, que sirven a los intereses de los poderosos, de los organismos internacionales y del capital extranjero; éstos son los factores que son utilizados en los discursos mediáticos para ganarse la simpatí*a del pueblo, de manera incondicional y sembrar la idea que ellos son los que realmente pueden conducir al cambio y redistribuir la riqueza; ideas que seducen y cautivan a los marginados y pobres.</span>
<span class="contenidonotas1">Por esta ví*a el propio Estado se transforma en el instrumento más poderoso, a través de los mass media para que mediante polí*ticas paternalistas >clientelares<, de entrega de recursos o bienes, con el propósito de sobornar a la población y mantenerla enajenada, para que cuando se requiere tenerla en las calles, en manifestaciones de apoyo o que este se dé en votos cautivos para su causa en las elecciones. Esta estrategia funciona, ya que aprovechan las debilidades del sistema y las limitaciones presupuestales e institucionales, para brindar satisfactores. A los regí*menes populistas no les interesa la construcción de un Estado ágil, eficiente, económico y justo >democrático y plural, como los que ha creado el modelo neoliberal<, sino de carácter hipertrófico, con burocracias sumamente pesadas, organismos que faciliten el clientelismo y el corporativismo, con polí*ticos del mismo signo para garantizar el control y la homogeneidad, así* como electores cautivos. El populismo íºnicamente ha funcionado en regimenes de poder hegemónico y de corte autoritario, con justificaciones que tienen que ver con discursos ilusorios y poco realistas en el mediano y largo plazos; ya que el uso sin contrapesos de los recursos es efí*mero y sólo buscan tener el poder.</span>
<span class="contenidonotas1">Las experiencias latinoamericanas muestran que el populismo genera un Estado obeso, controlador, que fomenta la corrupción desde abajo y que llegue hasta los altos mandos gubernamentales, con gabinetes integrados por funcionarios leales, más que a su partido al caudillo o lí*der populista, donde se intercambian favores con los empresarios, que atraen a los inversionistas con facilidades impositivas, con ofrecimiento del control de los sindicatos, que les generen una buena imagen en los sectores productivos, financieros y hasta con los organismos internacionales, como lo son: el Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Tesoro de Estados Unidos.</span>
<span class="contenidonotas1">Los riesgos en la actual coyuntura</span>
<span class="contenidonotas1">Uno de los principales problemas en la región, es la debilidad democrática y plural, con alternancias fr regimenes, lo que ha propiciado espacios de confrontaciones y debates sobre la necesidad de trasformar los sistemas polí*ticos, institucionales y de la administración píºblica, para que estén de acuerdo al nivel de una ciudadaní*a más participativa, demandante y con mayor cultura polí*tica. Pero hay que insistir que no es suficiente con sólo denunciar o advertir sobre los peligros que entraña el resurgimiento del populismo en Latinoamérica, como una de las más fuertes opciones electorales, sin hacer una autopsia o disección de sus causas y algunas ideas de cómo enfrentarlo, así* como los riesgos autoritarios que encierra. Es más que evidente que el populismo lleva a una salida falsa o espejismo, pero es la salida falsa más atractiva para millones de electores –que son los pobres, los marginados, los desempleados y a los que se les han cerrado las oportunidades– en varias de las democracias de la región. Se han identificado tres factores, causas y/o circunstancias que han impulsado este resurgimiento:</span>
<span class="contenidonotas1">1. Crisis en el sistema de representación democrática en lo social y lo polí*tico.</span>
<span class="contenidonotas1">2. Una tradición histórica de proclividad al caudillismo como solución providencial –mágica– a problemas que se antojan insolubles.</span>
<span class="contenidonotas1">3. La posibilidad de contar con muchos recursos píºblicos, sin una transparente rendición de cuentas, por tener un equipo que persiga los mismos fines y que considera que "el fin justifica los medios".</span>
<span class="contenidonotas1">En lo social, la crisis de representación parece generarse por las enormes desigualdades como una profunda brecha entre ricos y pobres entre una minorí*a moderna, inserta en la globalización y con acceso a los mecanismos del desarrollo, pero tal mayorí*a es carente de liderazgos, premoderna, anclada en una suerte de pensamiento mágico que espera, contra toda lógica, soluciones providenciales, sometida al clientelismo polí*tico y acostumbrada a la retórica frí*a de la suma cero.</span>
<span class="contenidonotas1">Los factores que difunden al populismo</span>
<span class="contenidonotas1">Neoliberalismo frente al paternalismo. La fuerza o empuje social del populismo radica en dos factores fundamentales: primero, la ineficiencia de los gobiernos emanados de democracias plurales, que se les dificulta lograr acuerdos mayoritarios con las fuerzas polí*ticas de oposición y, segundo, que los modelos neoliberales que realizan han generado la caí*da de la calidad de vida de la población, creciente pobreza y ejércitos de desempleados, falta de oportunidades reales, así* como servicios píºblicos insuficientes, ya que no hay recursos presupuestales o insuficiencias fiscales. Todo ello, frente a la rapidez en la toma de decisiones en gobiernos mayoritarios, homogéneos, que permiten realizar programas paternalistas que les reditíºen beneficios clientelares y que en la mayorí*a de los casos no implican comprometer grandes presupuestos; es decir, generar percepciones positivas.</span>
<span class="contenidonotas1">Los sofismas y el mesianismo. El pueblo y su lí*der –caudillo– son una unidad indivisible para el populismo y sus acciones; el lí*der sólo cumple con hacer la voluntad del pueblo –así* lo plantea en sus discursos– y el pueblo que está plenamente identificado con él, así* lo cree firmemente; de esta forma no hay más ley que la del pueblo –ése es el escudo del lí*der– y de acuerdo con las circunstancias puede cambiarla o no cumplirla al pie de la letra, porque lo íºnico que hace es cumplir con la voluntad del pueblo (justifica el populista). En la realidad de los paí*ses estas situaciones generan inestabilidad jurí*dica y propagan, con el ejemplo, que se puede torcer la ley, causando inseguridad a los inversionistas e inhibiendo al aparato productivo.</span>
<span class="contenidonotas1">El doble discurso y la demagogia: los acertijos. El populismo de todos los tiempos y circunstancias maneja un doble discurso, a través de emblemas y para generar percepciones, de defender la democracia a ultranza, aunque busca un poder sin contrapesos reales; defiende el Estado de derecho en beneficio de los pobres que menos tienen, para torcerlo a su voluntad, pero siempre con justificaciones formales, porque les gusta el autoritarismo; el crear el mito entre el pueblo que, con su "apoyo" –intercambio de favores– todo lo puede, hasta enfrentarse a los grandes poderes de capital, las finanzas y las inversiones. De ahí* vienen muchos de los intentos por aparecer como figuras mesiánicas, que los inspira el deber ser. Es por ello que se justifica o auto justifica el uso de todos los medios para tener el poder y mantener el control, por lo que su contacto con los medios masivos de comunicación con el pueblo debe ser permanente –se debe al pueblo y para él trabaja dí*a y noche–, hay que seducirlo con estas ideas, por lo que no necesita un programa racional de gobierno, sólo campañas propagandí*sticas de lo que hace, de a quién se enfrenta. Pues para ellos es vital alertar que los "malos" quieren regresar para gozar de sus antiguos privilegios a costa del pueblo, pero que él no lo permitirá. Otra forma exitosa de promover el populismo es el uso de acertijos como elementos discursivos, para llamar la atención y ganarse las simpatí*as de los estratos más bajos, que no esperan el uso de estos formatos de parte de una alta autoridad o un lí*der.</span>
<span class="contenidonotas1">La mediocracia: seducción social. A través de estrategias mediáticas, sustentadas en ejemplos emblemáticos de obras o polí*ticas que beneficien de manera inmediata a un pequeño sector social, que demuestren su poder y voluntad de cambio, para que al mediano y largo plazo se cuente con una sociedad díºctil a sus planteamientos, que responda a sus consignas –ya que él personifica lo bueno, las causas justas y está de parte del pueblo– sin que desarrolle contradicciones, más homogénea polí*ticamente, para construir acuerdos mayoritarios de manera rápida y eficaz; hay que estigmatizar la pluralidad que significa disensos, la parálisis legislativa, gobiernos ineficaces y promueve la partidocracia.</span>
<span class="contenidonotas1">Fundamentalismos y asistencialismo. En nuestros tiempos los fundamentalismos religiosos enajenan a cientos de millones con esas mismas técnicas –descritas en los puntos anteriores–, donde el asistencialismo clientelista suele defenderse con argumentos que parecen racionales, pero que no lo son para la sociedad. Hay que considerar que el asistencialismo es un recurso extremo, no el de elección, como sucede en los sistemas populistas. Con ello es inevitable que produzca una involución social de graves consecuencias, aunque satisfaga en lo inmediato urgencias básicas que nadie podrí*a negar. El populismo es un retroceso hacia la dependencia, la dádiva y arrastra vastos sectores de la sociedad hacia una postura infantil, demandante y acrí*tica, propias del paternalismo. Los lí*deres caudillistas que utilizan el asistencialismo no están interesados en que los ciudadanos maduren hacia la autonomí*a y el bienestar; no quieren que prosperen en términos reales, sino para que subsistan como un dócil ejército que jamás se insubordinará. El populismo quiere que el pueblo sea mediocre y cómplice; lo quiere fanáticamente agradecido, irracional y sin salir de su condición de pobreza, marginalidad y con los empleos que se requieren.</span>
<span class="contenidonotas1">Demagogia revolucionaria, sin un sustento ideológico. Los elementos discursivos del populismo están llenos de un lenguaje revolucionario, antisistémico y antipolí*tico, que resulta atractivo mediáticamente, para acercarse y ganarse los afectos de los jóvenes, en especial las mujeres, los intelectuales, académicos y grupos solidarios, preferentemente que se identifiquen con la izquierda, no radical sino moderada; que con los mass media les da satisfactores o reconocimientos que antes no tení*an, hasta el punto de tener efectos "hipnóticos" y creando un mecanismo de retroalimentación sumamente poderoso.
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<font face="Arial"> *</font></p></span></span></p><p class="MsoNormal" style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt"><span class="contenidonotas1"><span style="FONT-SIZE: 9pt"><font face="Arial">Fuente: http://www.asiestamaulipas.com/noticia.asp?id=4000&col=3
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