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Ver la Versión Completa : Horacio Quiroga



kamikaze_alpha
13/07/2006, 14:42
Aunque es interesante hablar de cuestiones metafí*sicas elevevadas y problemas existenciales; a mi francamente despues de un rato me dan flojera. A fin de cuentas a veces querer saber ciertas cosas, o averiguarlas es como hechar la nada al vacio.

Quisiera hablar un poco de un gran cuentista y alma atormentada: Horacio Quiroga

Horacio Quiroga (1878-1937)
Nació en Salto, Uruguay, donde sus cursó sus estudios hasta que viajó a Montevideo para finalizarlos. Comenzó a escribir en 1887, y en 1899 inició la publicación de la Revista de Salto, donde publicó algunos de sus relatos. A comienzos del siglo viajó a Europa, donde se reunió con los representantes del movimiento modernista y visitó la Exposición Universal. Su carrera literaria y su vida transcurren en Argentina.

La tragedia es una constante en su vida: su padre muere al disparársele accidentalmente su escopeta, su padrastro se suicidó y, siendo aíºn muy joven, Quiroga mató a su amigo Federico Ferrando al dispararle sin intención.

De regreso a Buenos Aires, en 1917 publicó Cuentos de amor, de locura y de muerte, que obtuvo un gran éxito de ventas y de la crí*tica. Más tarde su prestigio literario se consolidó con Cuentos de la Selva (1919) y El salvaje (1920). En 1921 publicó los relatos de Anaconda, a los que siguieron El desierto (1924)y Los desterrados (1926).

Las dificultades económicas y matrimoniales, sumadas a un diagnóstico de cáncer y al cerco amenazante de la herencia suicida, lo llevaron a quitarse la vida ingiriendo cianuro.

* A mi los cuentos de horacio quiroga me facinaron desde la primera vez que me tope con ellos. Actuados en telesecundaria en el canal 6(alguien se acuerda) hace muchos años ya. Un gran escritor. Sus obras mas famosas son, sin duda "cuentos de amor locura y de muerte" y "cuentos de la selva"; de los que se desprenden relatos como "La Gallina Degollada", "El Almohadón de Plumas", "La Miel Silvestre", "A la Deriva", entre otros.

Para mi uno de los mejores cuentos que he leido es el de a la deriva, quizá por que lo vi actuado hace muchos años y siempre me acorde de él.

kamikaze_alpha
13/07/2006, 14:46
El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusíº que arrollada sobre sí* misma esperaba otro ataque.

El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La ví*bora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.

El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nací*a de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.

El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habí*an irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Moví*a la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.

Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecí*an ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecí*a adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.

—!Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. !Dame caña!

Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no habí*a sentido gusto alguno.

—!Te pedí* caña, no agua! —rugió de nuevo. !Dame caña!

—!Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer espantada.

—!No, me diste agua! !Quiero caña, te digo!

La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.

—Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lí*vido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.

Los dolores fulgurantes se sucedí*an en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecí*a caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.

Pero el hombre no querí*a morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí* la corriente del rí*o, que en las inmediaciones del Iguazíº corre seis millas, lo llevarí*a antes de cinco horas a Tacuríº-Pucíº.

El hombre, con sombrí*a energí*a, pudo efectivamente llegar hasta el medio del rí*o; pero allí* sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito —de sangre esta vez—dirigió una mirada al sol que ya trasponí*a el monte.

La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durí*simo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lí*vidas y terriblemente doloroso. El hombre pensó que no podrí*a jamás llegar él solo a Tacuríº-Pucíº, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hací*a mucho tiempo que estaban disgustados.

La corriente del rí*o se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.

—!Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oí*do en vano.

—!Compadre Alves! !No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aíºn valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.

El Paraná corre allí* en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fíºnebremente el rí*o. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla líºgubre, en cuyo fondo el rí*o arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombrí*a y calma cobra una majestad íºnica.

El sol habí*a caí*do ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrí*o. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentí*a mejor. La pierna le dolí*a apenas, la sed disminuí*a, y su pecho, libre ya, se abrí*a en lenta inspiración.

El veneno comenzaba a irse, no habí*a duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tení*a fuerzas para mover la mano, contaba con la caí*da del rocí*o para reponerse del todo. Calculó que antes de tres horas estarí*a en Tacuríº-Pucíº.

El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentí*a ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Vivirí*a aíºn su compadre Gaona en Tacuríº-Pucíº? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.

¿Llegarí*a pronto? El cielo, al poniente, se abrí*a ahora en pantalla de oro, y el rí*o se habí*a coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el rí*o su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.

Allá abajo, sobre el rí*o de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí* misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentí*a cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que habí*a pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí*, seguramente.

De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué serí*a? Y la respiración también...

Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo habí*a conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí*, o jueves . . .

El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.

—Un jueves...

Y cesó de respirar.

ESTRANGED-
13/07/2006, 15:38
<dir><font color="#000080" size="2"><dir><font color="#000080" size="2">

&quot;Decálogo del perfecto cuentista&quot;:I *: Cree en un maestro —Poe, Maupassant, Kipling, Chejov— como en Dios mismo.</p><p align="justify">II *: Cree que su arte (http://www.monografias.com/Arte_y_Cultura/index.shtml) es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tíº mismo.</p><p align="justify">III *: Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo (http://www.monografias.com/trabajos12/desorgan/desorgan.shtml) de la personalidad (http://www.monografias.com/trabajos14/personalidad/personalidad.shtml) es una larga paciencia.</p><p align="justify">IV *: Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte (http://www.monografias.com/Arte_y_Cultura/index.shtml) como a tu novia, dándole todo tu corazón (http://www.monografias.com/trabajos5/ancar/ancar.shtml).</p><p align="justify">V *: No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento (http://www.monografias.com/trabajos/cuentolatam/cuentolatam.shtml) bien logrado, las tres primeras lí*neas tienen casi la importancia de las tres íºltimas.</p><p align="justify">VI *: Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: &quot;Desde el rí*o soplaba el viento frí*o&quot;, no hay en lengua (http://www.monografias.com/trabajos16/desarrollo-del-lenguaje/desarrollo-del-lenguaje.shtml) humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí* consonantes o asonantes.</p><p align="justify">VII *: No adjetives sin necesidad. Iníºtiles serán cuantas colas de color (http://www.monografias.com/trabajos5/colarq/colarq.shtml) adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color (http://www.monografias.com/trabajos5/colarq/colarq.shtml) incomparable. Pero hay que hallarlo.</p><p align="justify">VIII *: Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tíº lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento (http://www.monografias.com/trabajos/cuentolatam/cuentolatam.shtml) es una novela (http://www.monografias.com/trabajos7/lano/lano.shtml) depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.</p><p align="justify">IX *: No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte (http://www.monografias.com/Arte_y_Cultura/index.shtml) a la mitad del camino.</p>

X *: No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia (http://www.monografias.com/Historia/index.shtml). Cuenta como si tu relato no tuviera interés (http://www.monografias.com/trabajos7/tain/tain.shtml) más que para el pequeño ambiente (http://www.monografias.com/trabajos15/medio-ambiente-venezuela/medio-ambiente-venezuela.shtml) de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento (http://www.monografias.com/trabajos/cuentolatam/cuentolatam.shtml).</p>

</p>

Conclusión:</p><p align="justify">La trágica vida de Horacio Quiroga (http://www.monografias.com/trabajos/horacioquiroga/horacioquiroga.shtml), llena de suicidios y muertes, llegó a obsesionarlo de tal manera que logró que todos sus cuentos y novelas (http://www.monografias.com/trabajos7/lano/lano.shtml) tuvieran un contenido macabro y morboso.</p><p align="justify"></p><p align="justify" /></font></dir></font>

<font color="#999966" size="1">http://www.monografias.com/trabajos/horacioquiroga/horacioquiroga.shtml (http://www.monografias.com/trabajos/horacioquiroga/horacioquiroga.shtml)</font></p></dir>

Arlekin
13/07/2006, 19:53
Horacio Quiroga tambien es de mi gusto, en lo personal me gusto el cuento de "El Hijo", acerca de un padre y su hijo que viven en lo profundo de la selva, siendo el hijo aun pequeño el padre confia en él y lo deja ir solo de cacerí*a con su escopeta.... imaginen el final... bastante bueno y sobretodo que es de los cuentos mas cortos que he leí*do....
Saludos!!

IRENE
19/07/2006, 03:23
Ahhhh.... con que razon....

no me habia percatado de este post.... y ahora que lo leo entiendo muchas cosas de la conversacion que sostuvimos anoche de Horacio Quiroga y sus cuentos tragicos (o macabros como los llama Estranged).... ademas del gusto que comparten por este tipo de literatura Kamikaze y Arlekin.... oooohhhh

El contexto que aporta Kamikaze acerca del autor... hace entender el porque siempre rodea sus cuentos de tragedia... no es para menos con tales traumas, pobre tipo !!...es obvio que los escritos reflejen la amargura, traumas, frustracion alegria o cursileria de quien lo escribe (en el ultimo caso hablo de mi y de Danielle Steele, obviamente...jaja verdad senior moderador?)

Pues Kamikaze, ten mucho cuidado con tu avatar... porque en una de esas termina como el final que le hubiese dado Quiroga a la pelicula de huevos ...jaja

Saludos... me dio mucho gusto volver a verlos....

ESTRANGED, muy bueno tu breviario....

Bye

un besi