Torreco
23/05/2006, 00:45
<p align="justify"> ¿Que es lo que hace a un partido? ¿que es lo que le da forma y lo define? ¿es el conjunto de sus militantes y simpatizantes? ¿son los candidatos, que al ser postulados reflejan el compromiso del partido para con la sociedad y por lo mismo ofrece a un cuadro capaz y de reconocida trayectoria? ¿son sus documentos básicos, ideales que al ser llevados al papel reflejan el ánimo democrático de quienes lo fundaron? ¿es su trayectoria? ¿son sus luchas, muchas de ellas simbólicas mas que efectivas?. En el supuesto de que lo anterior sirva, en mayor o menor medida, para aproximarnos a la idea de partido, ¿puede ser aplicado al PRI?. Si lo revisamos un poco, un poquito nada más, quizás concluirí*amos que lo íºnico íºtil para definirlo es el referente a su trayectoria; pués si nos adentramos en su historia, los porqués y comos de su fundación, caeremos en la cuenta que el origen del Revolucionario Institucional fué mas que nada motivado por 2 razones: para poner orden en la familia revolucionaria, indiscutible vencedora del conflicto armado de 1910; y para preservar y proteger formalmente su status de vencedor, es decir las canongí*as y responsabilidades que ello representaba. Por supuesto, hubo intelectuales motivados por encontrar un nuevo orden que cambiara radicalmente el rostro que el paí*s tuvo durante el porfiriato, quienes ayudaron a darle al PRI el soporte ideológico del cual carecí*a en un principio.
No hace falta pués, ser experto en teorí*a polí*tica o analistas profundos para darnos cuenta que la historia del Revolucionario Institucional no ha sido la tí*pica de un partido, esto es, la de un * grupo de ciudadanos con inquietudes y metas comunes, que buscan darle salida a través de su participación en la vida polí*tica de la nación. Inclusive, si nos ajustamos demasiado a las definiciones quizás concluiriamos que el PRI nunca ha tenido vocación de partido, ya que su fundación y consolidación vinieron de afuera, impuestas y ordenadas en aras de un interés diferente al de la bíºsqueda de participación democrática en la sociedad.
Por todo la anterior, no es de extrañar que presenciemos escenas tan surrealistas y atí*picas para un partido polí*tico, como la invitación *a reflexionar el *sentido del voto íºtil que *hace Manuel Bartlett a los priistas, ante la muy real posibilidad de que Roberto Madrazo pierda la elección; idea que debiera ser impensable en un verdadero militante y en nuestra democracia de mayorí*a simple. El voto íºtil existe, bajo otro nombre desde luego, en las democracias de mayorí*a absoluta bajo el esquema de segunda vuelta. En nuestro paí*s, *alguien que está realmente convencido de los postulados de su partido * no le regatea su apoyo de una forma tan mezquina; a menos claro, que se trate de personas con intereses propios que anteponer, antes que a los del *grupo: el tipo de integrantes *que cabrí*a encontrar en un partido *como el que se definió al principio, donde la fuerza de cohesión vení*a impuesta desde la presidencia; y desde este argumento tiene razón Roberto Madrazo, si el pierde; es decir, el candidato del PRI, quien quiera que este fuere; el PRI estarí*a destinado a desaparecer, en virtud de que nunca en su historia ha sido un verdadero partido, y en su primera prueba de fuego, sin el poder presidencial que lo mantení*a; quizás a su pesar; unido, resultó reprobado. Un saludo.</p>
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * http://img24.exs.cx/img24/2647/69-AVATARR.jpg</p>
No hace falta pués, ser experto en teorí*a polí*tica o analistas profundos para darnos cuenta que la historia del Revolucionario Institucional no ha sido la tí*pica de un partido, esto es, la de un * grupo de ciudadanos con inquietudes y metas comunes, que buscan darle salida a través de su participación en la vida polí*tica de la nación. Inclusive, si nos ajustamos demasiado a las definiciones quizás concluiriamos que el PRI nunca ha tenido vocación de partido, ya que su fundación y consolidación vinieron de afuera, impuestas y ordenadas en aras de un interés diferente al de la bíºsqueda de participación democrática en la sociedad.
Por todo la anterior, no es de extrañar que presenciemos escenas tan surrealistas y atí*picas para un partido polí*tico, como la invitación *a reflexionar el *sentido del voto íºtil que *hace Manuel Bartlett a los priistas, ante la muy real posibilidad de que Roberto Madrazo pierda la elección; idea que debiera ser impensable en un verdadero militante y en nuestra democracia de mayorí*a simple. El voto íºtil existe, bajo otro nombre desde luego, en las democracias de mayorí*a absoluta bajo el esquema de segunda vuelta. En nuestro paí*s, *alguien que está realmente convencido de los postulados de su partido * no le regatea su apoyo de una forma tan mezquina; a menos claro, que se trate de personas con intereses propios que anteponer, antes que a los del *grupo: el tipo de integrantes *que cabrí*a encontrar en un partido *como el que se definió al principio, donde la fuerza de cohesión vení*a impuesta desde la presidencia; y desde este argumento tiene razón Roberto Madrazo, si el pierde; es decir, el candidato del PRI, quien quiera que este fuere; el PRI estarí*a destinado a desaparecer, en virtud de que nunca en su historia ha sido un verdadero partido, y en su primera prueba de fuego, sin el poder presidencial que lo mantení*a; quizás a su pesar; unido, resultó reprobado. Un saludo.</p>
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