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05/03/2006, 21:48
Dicen que un ebrio en un automóvil se pasó una luz roja.
Causó un accidente míºltiple de seis autos en la calle 109.
Muchos cuerpos tendidos estaban por doquier y sangre regada por todos
lados las sirenas ululaban, la muerte estaba en el aire.
Una madre atrapada dentro de su auto, fue escuchada sobre todo por el
r
uido, su ruego casi rompe el aire:
OH, Dios, por favor salva a mis niños!
Ella trataba de liberar sus manos atrapadas, pero el metal torcido la
mantuvo cautiva.
Su mirada llena de terror se enfocó en donde el asiento trasero habí*a
estado, pero todo lo que vio fue vidrio roto y dos sillas de niños
destruidas.
Sus gemelos no se veí*an por ningíºn lado; ella no los escuchaba llorar.
Y luego, ella rogó para que hayan sido arrojados del vehí*culo.
OH Dios, no los dejes morir!
Luego los bomberos llegaron y la liberaron, pero cuando buscaron en la
parte trasera, no encontraron niños, aunque los cinturones de seguridad
estaban intactos.
Ellos pensaron, que la mujer estaba loca y que estaba en el auto sola,
pero cuando trataron de interrogarla descubrieron que habí*a
desaparecido.
Policí*as la vieron corriendo sin rumbo gritando mas fuerte que el ruido
de las ambulancias suplicando desesperadamente.
Por favor ayuda para encontrar mis niños!
Ellos tienen cuatro años de edad y visten camisa y jeans azules para
hacer juego.
Un policí*a hablo, están en mi auto y no tienen ningíºn rasguño.
Ellos dicen que su Papá los puso ahí*, y le dio a cada uno una paleta de
dulce, luego les dijo que debí*an esperar a que su Mamá regresara para que
los lleve a casa.
El policí*a dijo que busco por todos lados pero no pudo encontrar al Padre.
Probablemente dejo el área, supongo, y eso es muy malo.
La Madre abrazó a los gemelos y dijo, mientras se limpiaba las lágrimas.
Él no pudo haber dejado el área, ya que el murió hace un año.
El policí*a pareció confundido y preguntó,
¿Cómo puede ser eso verdad?
Los niños dijeron, Mami, Papi vino y dijo que te diéramos un beso por él.
Él dijo que no debí*amos preocuparnos y que tíº estarí*as bien, y luego nos
puso en este auto con las luces brillantes y bonitas.
Querí*amos que el se quedara con nosotros porque lo extrañamos mucho,
pero él nos abrazó muy fuerte y dijo que tení*a que irse.
El dijo que algíºn dí*a entenderí*amos y nos dijo que nos portáramos bien, y
que te dijéramos que el siempre nos está cuidando.
La Madre supo sin lugar a dudas que lo que ellos decí*an era verdad, ella
recordó las íºltimas palabras del Padre: Yo los cuidaré.
El reporte de los bomberos no pudo explicar como el auto habí*a sido
totalmente destruido y ninguno de los tres tení*a heridas.
Pero en el reporte de la policí*a estaba escrito en letras muy pequeñas:
Un íngel salvó la noche en la Autopista 109.
Causó un accidente míºltiple de seis autos en la calle 109.
Muchos cuerpos tendidos estaban por doquier y sangre regada por todos
lados las sirenas ululaban, la muerte estaba en el aire.
Una madre atrapada dentro de su auto, fue escuchada sobre todo por el
r
uido, su ruego casi rompe el aire:
OH, Dios, por favor salva a mis niños!
Ella trataba de liberar sus manos atrapadas, pero el metal torcido la
mantuvo cautiva.
Su mirada llena de terror se enfocó en donde el asiento trasero habí*a
estado, pero todo lo que vio fue vidrio roto y dos sillas de niños
destruidas.
Sus gemelos no se veí*an por ningíºn lado; ella no los escuchaba llorar.
Y luego, ella rogó para que hayan sido arrojados del vehí*culo.
OH Dios, no los dejes morir!
Luego los bomberos llegaron y la liberaron, pero cuando buscaron en la
parte trasera, no encontraron niños, aunque los cinturones de seguridad
estaban intactos.
Ellos pensaron, que la mujer estaba loca y que estaba en el auto sola,
pero cuando trataron de interrogarla descubrieron que habí*a
desaparecido.
Policí*as la vieron corriendo sin rumbo gritando mas fuerte que el ruido
de las ambulancias suplicando desesperadamente.
Por favor ayuda para encontrar mis niños!
Ellos tienen cuatro años de edad y visten camisa y jeans azules para
hacer juego.
Un policí*a hablo, están en mi auto y no tienen ningíºn rasguño.
Ellos dicen que su Papá los puso ahí*, y le dio a cada uno una paleta de
dulce, luego les dijo que debí*an esperar a que su Mamá regresara para que
los lleve a casa.
El policí*a dijo que busco por todos lados pero no pudo encontrar al Padre.
Probablemente dejo el área, supongo, y eso es muy malo.
La Madre abrazó a los gemelos y dijo, mientras se limpiaba las lágrimas.
Él no pudo haber dejado el área, ya que el murió hace un año.
El policí*a pareció confundido y preguntó,
¿Cómo puede ser eso verdad?
Los niños dijeron, Mami, Papi vino y dijo que te diéramos un beso por él.
Él dijo que no debí*amos preocuparnos y que tíº estarí*as bien, y luego nos
puso en este auto con las luces brillantes y bonitas.
Querí*amos que el se quedara con nosotros porque lo extrañamos mucho,
pero él nos abrazó muy fuerte y dijo que tení*a que irse.
El dijo que algíºn dí*a entenderí*amos y nos dijo que nos portáramos bien, y
que te dijéramos que el siempre nos está cuidando.
La Madre supo sin lugar a dudas que lo que ellos decí*an era verdad, ella
recordó las íºltimas palabras del Padre: Yo los cuidaré.
El reporte de los bomberos no pudo explicar como el auto habí*a sido
totalmente destruido y ninguno de los tres tení*a heridas.
Pero en el reporte de la policí*a estaba escrito en letras muy pequeñas:
Un íngel salvó la noche en la Autopista 109.